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lunes, 20 de noviembre de 2017

LUCAS 18 35-43 CIEGO DE JERICO

Iglesia Santiago Apostol Medjugorje Bosnia
Un encuentro, una súplica, una pregunta, un deseo... Esos son los pasos del #evangeliodehoy. De hecho, todos los días tenemos muchos encuentros... no todos los encuentros transforman nuestra vida. Todos los días hacemos súplicas, pedimos deseos: no siempre elegimos bien... Un hombre ciego, mendigo, sentado al borde del camino, tuvo la gracia de sentir que Jesús de Nazaret pasaba por donde él pedía limosna, no dejó de gritar: "Hijo de David, ten compasión de mí". Cuando Jesús le llamó, y le hizo esta pregunta: ¿Qué quieres que yo haga por ti? Respondió según los deseos más profundos de su corazón... tantas cosas por pedir, pero sólo una era necesaria: "Volver a Ver". Y Jesús se lo concedió: "Recupera la Vista". "En el mismo momento, el ciego recuperó la vista y siguió a Jesús, glorificando a Dios" (Lc 18, 35-43). Jesús puede pasar cada día al lado de nuestra propia realidad, y cada día tenemos la posibilidad de suplicarle que tenga misericordia de nosotros. Hoy nos hace una pregunta: "¿Qué quieres que haga por ti?", Tantas cosas que necesitamos pedirle... ¿elegiremos bien? ¿pediremos aquello que es fundamental?

Hola amigos de la Lectio Vicentina de América Latina El Caribe, España, África y demas naciones y países donde nos leen, queremos ofrecer excusas por la no actualizacion del blog con frecuencia motivo de fuerza mayor pues el equipo de misionerps que hacía posible que cada semana se meditara el evangelio dominical fue dispersado por motivos de misión, uno del equipo fue enviado a los llanos orientales de Colombia, otro pidio misiones adgentes y fue enviado a Angola, el otro fue enviado a las selvas del Petén frontera con México, el otro fue enviado a Panamá y este servidor fue enviado al norte de Colombia y así quedamos incomunicados. agradecemos a quienes nos leían y espero ahora desde Bogotá y un poco más con reposo poder seguir escribiendo comentarios a los evangelios.

Por ahora los dejo on este comentario de Fray Duvan Tangarife, OFM. Miembro de los Hermanos Franciscanos de la Provincia de San Pablo de Medellín Colombia, a quien conocí hace como 16 años en Santa Rosa de Cabal Risaralda en Pastoral Vocacional. Un hombre misionero inquieto por leer y hacer amar la Palabra de Dios en minoridad, en communidad, en misión, y con misericordia.

sábado, 24 de octubre de 2009

JESÚS EL QUE VA DE CAMINO A JERUSALÉN ES EL LIBERADOR


Marcos 10, 46-52
Jesús y sus discípulos llegan a Jericó. Éste es el último lugar por el que -según Marcos- pasó Jesús antes de llegar a Jerusalén, por tanto, el paso por Jericó está en función del acceso a la Ciudad Santa. Los evangelios de los domingos anteriores nos han ilustrado vastamente acerca de lo que significaba para el Nazareno llegar a Jerusalén: significaba ponerse en el lugar de servicio más despreciable y humilde, significa rechazar el poder, la violencia y los métodos de gobierno de los poderosos; positivamente, significaba emprender un proyecto de solidaridad con los más desposeídos, dar vida a los excluidos, desprivatizar a Dios y construir en la tierra una mesa común donde todos nos sentaremos porque todos seremos iguales.

No se sabe qué hizo Jesús junto con sus discípulos en Jericó, pareciera ser que la primera parte del versículo 46 fuese un sumario de su estancia. Marcos tampoco informa de dónde era la muchedumbre que le seguía, lo cierto es que cuando salía de Jericó una muchedumbre le seguía y cierto también es que un mendigo ciego llamado Bartimeo estaba desgraciadamente tirado junto al camino. Suponemos que Bartimeo ya sabía quien era Jesús y por eso se puso a gritar: “Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí”, muchos querían que se callara pero él gritó más fuerte hasta que Jesús le escuchó y mandó llamarle. Muchos se alegraron de que Jesús le llamara. Inmediatamente él arrojó su manto, dio un brinco y vino ante Jesús. “¿Qué quieres que haga por ti?” “Que vea”, “Vete, tu fe te ha salvado”; al instante recobró la vista y lo siguió por el camino.
El milagro realizado en Bartimeo muestra que Jesús es el liberador y con ello se da el cumplimiento pleno de la Voluntad de Dios, quien desea que los seres considerados pecadores puedan ser reconocidos como sus preferidos, quien desea abrir posibilidades de vida para los seres humanos condenados a estar dramáticamente junto al camino, inevitablemente pereciendo a pausas al interior de una sociedad excluyente e injusta.

Este Evangelio cuestiona nuestra realidad, hace eco en nuestro hoy: ¿Queremos callar el grito de los excluidos como la muchedumbre lo hizo con Bartimeo? ¿O somos de aquellos que se alegran porque Jesús llama a los pobres hacia Él? ¿Sabemos ser Buena Noticia- como Jesús lo es- para los miserables de la tierra?
La fe de Bartimeo es grande, Jesús le dice que su fe lo ha salvado. No es una fe en un mago o en un curandero, es una fe que ha madurado en la historia, por eso le llama “Hijo de David”, porque en la historia Bartimeo reconoce que Dios salva y que en la liberación obrada por Jesús ha llegado la felicidad total para los pobres, el tiempo de gracia anunciado por los profetas. Por esa razón, también se convierte en su seguidor por el camino a Jerusalén.

¿Cuáles son nuestros Bartimeos latinoamericanos? Niños que viven en las calles, personas analfabetas sin posibilidades de estudiar, prostitutas, desplazados, desempleados, todas las personas vulneradas en su dignidad; éstos son Bartimeos por ser marginados. Pero, hay otros que están más ciegos que Bartimeo, cuya ceguera consiste en no tener dentro de sus vidas la luz que sí tenía Bartimeo cuando era ciego: Aquellos que piensan que el capitalismo generador de muerte es bueno, aquellos que piensan que todo está bien aunque cada día es mayor el número de víctimas; así como aquellos que piensan que el nuevo socialismo del siglo XXI consiste en crear un imperio tan inmoral como el capitalismo.
Nuestra Latinoamérica necesita la liberación que emana de Jesús de Nazaret, su salvación que fluye ilimitada, para dejar la ceguera y ponernos al servicio de la humanidad sin fronteras de ninguna índole. ¡Ojalá que podamos ver para construir el Reino de Dios!

COMENTARIOS Y SUGERENCIAS

Hacerlos al email: amigodelospobres@yahoo.com.mx Gracias por leernos.